miércoles, 6 de mayo de 2015

Una historia de Amor
Seguir a Jesús en la Vida Consagrada hoy



"¿Me amas más que estos?", preguntó Jesús a Pedro. Y esa es la pregunta que Jesús dirige a la vida consagrada (¡no solo a ella!) y es a lo que ella se dedica: a amar a Jesús. Con más o menos acierto, con más o menos errores, con más o menos intensidad, con más o menos gracia, pero ese es el centro y esencia de la vida consagrada: amar a Jesús y, porque se le ama, seguirle.


En lo cotidiano y en lo sencillo de cada día o en las lejanas tierras donde están los pobres; en el silencio del monasterio contemplativo o en la catequesis y predicación de nuestras iglesias; en los santuarios donde nuestra gente busca sosiego o en medio de las barriadas obreras; en las aulas y patios donde corretean nuestros muchachos o en los hospitales y clínicas donde los hombres y mujeres necesitan cuidado; en comunidades con gran atractivo y fuerza joven o en las enfermerías de nuestros conventos... Ahí es donde se va tejiendo y relatando esta historia de amor. 

Este libro quiere ayudar a comprender la vida consagrada desde la perspectiva del amor, un amor concreto, real y maduro a Jesús, que llama personalmente a seguirle, que da la gracia de los hermanos en las comunidades y que nos envía a relatar esta historia de amor en la misión.

martes, 5 de mayo de 2015

Francisco recibe a la "querida hermana" arzobispa luterana

El Papa saluda a la arzobispa luterana

"No somos adversarios ni competidores, sino hermanos en la fe"

Diálogo interreligioso...

Le da las gracias por haber acogido a inmigrantes latinoamericanos durante las dictaduras

Redacción, 04 de mayo de 2015 a las 19:48
 La división es también escándalo para el mundo y perjudica a la más santa de las causas: la predicación del Evangelio a toda criatura


El Papa Francisco ha recibido este viernes en audiencia a la arzobispa luterana de Upsala (Suecia), Antje Jackelén, que encabeza la delegación de la Iglesia Evangélica-Luterana en ese país, y ha pedido que los temas relacionados con familia, matrimonio y sexualidad no sean silenciados por temor a poner en peligro el consenso entre los cristianos.
"De actualidad urgente es también la cuestión de la dignidad de la vida humana, que debe respetarse siempre, así como las temáticas relacionadas con la familia, el matrimonio y la sexualidad que no pueden ser silenciadas o ignoradas por temor a poner en peligro el consenso ecuménico ya alcanzado. Sería una pena si sobre estas cuestiones tan importantes se consolidasen nuevas diferencias confesionales", ha precisado el Pontífice.
Francisco ha recordado que el año pasado se celebró el 50 aniversario del decreto sobre el ecumenismo del Concilio Vaticano II 'Unitatis Redintegratio' que sigue siendo el punto de referencia clave para el empeño ecuménico de la Iglesia católica.
En este documento se invitaba a todos los fieles católicos a emprender el camino de la unidad para superar la división entre los cristianos, que "no solo se opone abiertamente a la voluntad de Cristo, sino que es también escándalo para el mundo y perjudica a la más santa de las causas: la predicación del Evangelio a toda criatura".
El decreto expresa "un profundo respeto y aprecio por aquellos hermanos y hermanas separados a quienes, en la coexistencia cotidiana, se corre a veces el peligro de prestar poca consideración". "En realidad no deben ser percibidos como adversarios o competidores, sino reconocidos por lo que son: hermanos y hermanas en la fe", ha añadido el Pontífice.
En este sentido, ha subrayado que "católicos y luteranos deben buscar y promover la unidad en las diócesis, parroquias y comunidades de todo el mundo" y, en ese sentido, ha mencionado el reciente documento 'Del conflicto a la comunión. La conmemoración conjunta luterano-católica de la Reforma en el 2017', publicado por la Comisión Luterano-Católica para la Unidad.
"Esperamos sinceramente --ha indicado-- que esta iniciativa lleve a dar, con la ayuda de Dios y nuestra colaboración con Él y con los demás, más pasos en el camino de la unidad".
A su juicio, la llamada a la unidad también implica "una exhortación apremiante alcompromiso común en el ámbito caritativo en favor de todos aquellos que en el mundo sufren por causa de la miseria y la violencia". Concretamente, ha recordado a los cristianos perseguidos.
Finalmente, Francisco ha dado las gracias a la Iglesia luterana sueca por haber acogido a tantos emigrantes sudamericanos en tiempos de las dictaduras, un hecho que "hizo crecer a las familias", y por "la delicadeza" con que Antje Jackelén nombró al amigo del Papa, el pastor Anders Root que le ayudó "mucho" en su vida espiritual. (RD/Ep)

viernes, 1 de mayo de 2015

COMPARTIENDO NUESTRAS EXPERIENCIAS

REBECA RIVERO NOS COMPARTE SU EXPERIENCIA VIVIDA EN EL ENCUENTRO DE LAICOS DE LA COMPAÑÍA MISIONERA DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS.
Grupo de laicos y algunas hermanas 
Luego de esperar un mes, para reunirnos en comunidad, empezamos con una oración preparada por Marta Velasquez quien con una exquisita creatividad puso una canción para reflexionar, de por si ya el canto es la doble oración y en este caso nos invitó a que mientras escuchábamos el canto lo fuéramos sintiendo, gustando, orando haciendo un silencio en el alma como para escuchar lo que Dios nos pide a cada uno y luego ponerlo en común para enriquecernos mutuamente.
Reunión en grupo

La comunidad se nutre de estos momentos que son los mas ricos porque  en nombre del Señor estamos  reunidos gente de diferentes partes, diferentes experiencias personales, pero con algo en común que es la búsqueda y seguimiento del Señor, siempre que hablo de EL se me reflejan en la mente y en el corazón la frase que EL nos dejo "donde estén dos o mas reunidos en mi nombre, allí estoy Yo en medio de ellos".

Como  comunidad cada uno compartió lo  vivido durante  este mes  y esto nos ayuda a irnos conociendo un poco más.

Como dinámica trabajamos dos preguntas claves en este ambiente de Resurrección de nuestro Señor, invitándonos a reflexionar dos aspectos:

Que significa en tu vida la  experiencia de Cristo Resucitado. 
¿Cómo puedo explicar mi vocación laical misionera?

Debo confesar que ardía mi corazón con estas preguntas y  lo tomé como si Dios mismo me lo preguntara y es que el sentir necesidad de darse y entregarse, gastarse la vida por seguirlo a EL es una gracia bendita que no viene de nosotros, es una gracia que muchas veces demoramos en descubrir porque no nos miramos por dentro, no nos conocemos y no nos detenemos a saborear ese silencio que es donde podemos escuchar a JESÚS.
Grupo de Reflexión


En los dos grupos que nos dividimos pudimos poner EN COMÚN  los sentimientos y la verdad de cada uno. Nos enriquecemos abriendo nuestros corazones para compartir  nuestras experiencias.  

Compartimos la experiencia de ambos grupos donde vimos que nos mueve el mismo Espíritu y que reconocemos al Resucitado en nuestro diario vivir. 




Vimos la posibilidad de ir incentivando grupos donde se comparta la Palabra y así ir evangelizando porque ESA ES NUESTRA MISIÓN:

 "salir de nosotros, ir a las periferias a llevar el evangelio, compartiendo la alegría del SEÑOR RESUCITADO".

Oración con las hermanas y laicos.
El compartir la oración con las hermanas es la comunión de religiosas y laicos movidos por un mismo Carisma, que nos regala el Espíritu y en ese día pidiendo especialmente por la Vocaciones, por celebrarse la JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN POR LAS VOCACIONES.
Dimos gracias por el cumpleaños de Nora y la recuperación de Delia. Pedimos por el viaje de Juliana María para que  pueda disfrutar mucho con su familia compartiendo con ellos su trabajo en Lima, especialmente el que hace a nivel pastoral con los matrimonios, los jóvenes y la Comunidad Laical.


Celebrando el cumpleaños de Nora

Terminamos con un compartir con ricos bocaditos y deliciosa chicha de jora que nos trae Gladys de su tierra....y la torta para la celebración del cumpleaños  de Nora.

Salimos con entusiasmo de ser MISIONEROS LAICOS SEGÚN EL CORAZÓN DE CRISTO.

sábado, 25 de abril de 2015

VOCACIONES NATIVAS.

Publicado por OMP España × 4/16/2015
LOS FORMADORES DE SEMINARISTAS Y NOVICIAS HABLAN DE UNA "EMERGENCIA VOCACIONAL" Y ABOGAN POR UNA “CULTURA VOCACIONAL” EN LA MESA REDONDA DE VOCACIONES CON MOTIVO DE LA JORNADA DE VOCACIONES NATIVAS Y LA 52 JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN POR LAS VOCACIONES QUE TENDRÁ LUGAR EL 26 DE ABRIL BAJO EL LEMA ¡QUÉ BUENO CAMINAR CONTIGO!


La crisis vocacional es una realidad “en sentido amplio”, no sólo en la disminución de las vocaciones consagradas, sino también en la vocación al matrimonio. Entre las causas más importantes está “la falta de un sujeto vocacional, entendido como persona libre y responsable”. Esta es una de las conclusiones que se derivan de la mesa redonda “La realidad vocacional aquí y en misiones”, que tuvo lugar ayer, miércoles 15 de abril, en el Instituto Teológico de Vida Religiosa (ITVR).

Cecilio Jiménez, ex rector del Seminario de Bata (Guinea Ecuatorial); Paqui Picón, superiora general de la Compañía Misionera del Sagrado Corazón y ex formadora de novicias en la República Democrática del Congo; José Fernando González Espuela, vicerrector del Seminario Mayor de Toledo; y Consuelo Ferrús, maestra de novicias de las Religiosas de María Inmaculada (claretianas), compartieron la mesa moderada por el salesiano Javier Valiente.


Los formadores hablaron de una “emergencia vocacional”que viene de la falta de una “cultura  vocacional" y abogaron por estar “cerca de los jóvenes” y  trabajar junto a los laicos para cultivar juntos “los valores vocacionales”. En este sentido se habló de la importancia de la “pastoral familiar”; y Consuelo Ferrús, confesó que su vocación había nacido en una familia y que muchas otras surgen en la parroquia o en grupos de oración”.

En una sociedad donde la “dimensión trascendente” es puesta en entredicho”, no es fácil que se nutra esta “cultura vocacional”, según afirmó Jiménez. Paqui Picón se preguntó si en ese contexto “se puede percibir la llamada”. No obstante, el cultivo de valores como “el agradecimiento”, pueden favorecer que los jóvenes se interroguen. Como dijo Ferrús, “alguien que vive en el agradecimiento sabe que lo que ha recibido gratis, tiene que darlo gratis” y el vicerrector del Seminario de Toledosubrayó la necesidad de mostrar a los jóvenes que “entregarse” es lo que puede hacerles felices.

Consuelo Ferrús, que participó el pasado 11 de abril en el I Congreso de Formadores y Consagrados y Consagradas que tuvo lugar en Roma, se hizo eco de algunas de las ideas expresadas por el Papa Francisco en el encuentro que mantuvo con los formadores al finalizar el Congreso, por ejemplo que “mucho más grave” que la crisis cuantitativa, es la crisis cualitativa. La religiosa defendió la importancia de una personalidad “estructurada” y compartió con el Papa la importancia de “saber decir que no”.
Hna. Paqui Picón Superiora General de la Compañía Misionera. 

Los formadores estuvieron de acuerdo en la necesidad de hacer un correcto proceso de discernimiento y quienes han trabajado con las vocaciones en territorios de misión explicaron sus dificultades. Paqui Picón dijo que “vienen muchas jóvenes, pero hay que distinguir entre la llamada, que viene de Dios, y el deseo, que viene de la persona”. La formadora confesó que “uno percibe si Dios ha tocado el corazón de una joven y esto es precioso”. Por su parte, el ex rector del Seminario de Bata afirmó que “los finales de curso eran tremendos, con mucho dolor de estómago, porque cuando dices que no a un candidato, nunca tienes la seguridad de estar tomando la decisión adecuada”. En este sentido, Jiménez subrayó también la importancia de que el joven se sienta “protagonista de sus decisiones” y de que el formador acepte también que no responda a sus “expectativas”.

Este acto ha sido el primero de los previstos para celebrar conjuntamente CONFER, CEE y OMP la 52 Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y la Jornada de Vocaciones Nativas 2015, que tendrán lugar el domingo 26 de abril con el lema "¡Qué bueno caminar contigo!"


viernes, 24 de abril de 2015

MENSAJE DEL PAPA EN LA 52 JORNADA DE ORACIÓN POR LAS VOCACIONES.

El Papa Francisco

"Dios sale de sí mismo en una dinámica trinitaria de fe"
Papa Francisco: "La vocación cristiana es una llamada de amor"
"El Éxodo representa una parábola de toda la historia de la salvación"

 El Papa ha dicho que hay que "aceptar que el Espíritu Santo nos introduzca en este dinamismo misionero"

(RV).- «El éxodo, experiencia fundamental de la vocación», es el Mensaje y el lema elegido por el Papa Francisco para la 52 Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, que se celebra el cuarto Domingo de Pascua, del Buen Pastor, y que en 2015 es el 26 de abril. Haciendo hincapié en la importancia de rezar, evocando el mandamiento de Jesús en el contexto de un envío misionero, el Obispo de Roma señala que «efectivamente, si la Iglesia «es misionera por su naturaleza» (Conc. Ecum. Vat. II, Decr. Ad gentes, 2), la vocación cristiana nace necesariamente dentro de una experiencia de misión. Así, escuchar y seguir la voz de Cristo Buen Pastor, dejándose atraer y conducir por él y consagrando a él la propia vida, significa aceptar que el Espíritu Santo nos introduzca en este dinamismo misionero, suscitando en nosotros el deseo y la determinación gozosa de entregar nuestra vida y gastarla por la causa del Reino de Dios».
Entregar la propia vida en esta actitud misionera sólo será posible si somos capaces de salir de nosotros mismos. Por eso, el Papa desea «reflexionar precisamente sobre ese particular «éxodo» que es la vocación o, mejor aún, nuestra respuesta a la vocación que Dios nos da. Cuando oímos la palabra «éxodo», nos viene a la mente inmediatamente el comienzo de la maravillosa historia de amor de Dios con el pueblo de sus hijos, una historia que pasa por los días dramáticos de la esclavitud en Egipto, la llamada de Moisés, la liberación y el camino hacia la tierra prometida. El libro del Éxodo -el segundo libro de la Biblia-, que narra esta historia, representa una parábola de toda la historia de la salvación, y también de la dinámica fundamental de la fe cristiana. De hecho, pasar de la esclavitud del hombre viejo a la vida nueva en Cristo es la obra redentora que se realiza en nosotros mediante la fe (cf. Ef 4,22-24). Este paso es un verdadero y real «éxodo», es el camino del alma cristiana y de toda la Iglesia, la orientación decisiva de la existencia hacia el Padre».
«Responder a la llamada de Dios, por tanto, es dejar que él nos haga salir de nuestra falsa estabilidad para ponernos en camino hacia Jesucristo, principio y fin de nuestra vida y de nuestra felicidad», escribe el Santo Padre, explicando luego que esta dinámica del éxodo «no se refiere sólo a la llamada personal, sino a la acción misionera y evangelizadora de toda la Iglesia. La Iglesia es verdaderamente fiel a su Maestro en la medida en que es una Iglesia «en salida», no preocupada por ella misma, por sus estructuras y sus conquistas, sino más bien capaz de ir, de ponerse en movimiento, de encontrar a los hijos de Dios en su situación real y de compadecer sus heridas. Dios sale de sí mismo en una dinámica trinitaria de amor, escucha la miseria de su pueblo e interviene para librarlo (cf. Ex 3,7).

Asamblea de Selva del Vicariato concentró a más de 45 participantes de los cinco ríos-Vicariato de Jaén

«La Iglesia que evangeliza sale al encuentro del hombre, anuncia la palabra liberadora del Evangelio, sana con la gracia de Dios las heridas del alma y del cuerpo, socorre a los pobres y necesitados»
«Esta dinámica del éxodo, hacia Dios y hacia el hombre, llena la vida de alegría y de sentido» vuelve señalar el Papa, con el anhelo de «decírselo especialmente a los más jóvenes. Y los alienta a no tener miedo, a ponerse en camino: «el Evangelio es la Palabra que libera, transforma y hace más bella nuestra vida. Qué hermoso es dejarse sorprender por la llamada de Dios, acoger su Palabra, encauzar los pasos de vuestra vida tras las huellas de Jesús, en la adoración al misterio divino y en la entrega generosa a los otros. Vuestra vida será más rica y más alegre cada día».
Culminando su Mensaje con «la Virgen María, modelo de toda vocación», que «no tuvo miedo a decir su «fiat» a la llamada del Señor»: «Ella nos acompaña y nos guía. Con la audacia generosa de la fe, María cantó la alegría de salir de sí misma y confiar a Dios sus proyectos de vida», el Papa Francisco ha fechado su Mensaje en el Vaticano el, 29 de marzo, Domingo de Ramos, de 2015.
     
Hermanas Nuria, Juliana María y Gema después de una visita a una comunidad, por el Río Cenepa.

Texto completo del mensaje del Papa Francisco para la 52 Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones
Queridos hermanos y hermanas:
El cuarto Domingo de Pascua nos presenta el icono del Buen Pastor que conoce a sus ovejas, las llama por su nombre, las alimenta y las guía. Hace más de 50 años que en este domingo celebramos la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones. Esta Jornada nos recuerda la importancia de rezar para que, como dijo Jesús a sus discípulos, «el dueño de la mies... mande obreros a su mies» (Lc 10,2). Jesús nos dio este mandamiento en el contexto de un envío misionero: además de los doce apóstoles, llamó a otros setenta y dos discípulos y los mandó de dos en dos para la misión (cf. Lc 10,1-16). Efectivamente, si la Iglesia «es misionera por su naturaleza» (Conc. Ecum. Vat. II, Decr. Ad gentes, 2), la vocación cristiana nace necesariamente dentro de una experiencia de misión. Así, escuchar y seguir la voz de Cristo Buen Pastor, dejándose atraer y conducir por él y consagrando a él la propia vida, significa aceptar que el Espíritu Santo nos introduzca en este dinamismo misionero, suscitando en nosotros el deseo y la determinación gozosa de entregar nuestra vida y gastarla por la causa del Reino de Dios.
Entregar la propia vida en esta actitud misionera sólo será posible si somos capaces de salir de nosotros mismos. Por eso, en esta 52 Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, quisiera reflexionar precisamente sobre ese particular «éxodo» que es la vocación o, mejor aún, nuestra respuesta a la vocación que Dios nos da. Cuando oímos la palabra «éxodo», nos viene a la mente inmediatamente el comienzo de la maravillosa historia de amor de Dios con el pueblo de sus hijos, una historia que pasa por los días dramáticos de la esclavitud en Egipto, la llamada de Moisés, la liberación y el camino hacia la tierra prometida. El libro del Éxodo -el segundo libro de la Biblia-, que narra esta historia, representa una parábola de toda la historia de la salvación, y también de la dinámica fundamental de la fe cristiana. De hecho, pasar de la esclavitud del hombre viejo a la vida nueva en Cristo es la obra redentora que se realiza en nosotros mediante la fe (cf. Ef 4,22-24). Este paso es un verdadero y real «éxodo», es el camino del alma cristiana y de toda la Iglesia, la orientación decisiva de la existencia hacia el Padre.
En la raíz de toda vocación cristiana se encuentra este movimiento fundamental de la experiencia de fe: creer quiere decir renunciar a uno mismo, salir de la comodidad y rigidez del propio yo para centrar nuestra vida en Jesucristo; abandonar, como Abrahán, la propia tierra poniéndose en camino con confianza, sabiendo que Dios indicará el camino hacia la tierra nueva. Esta «salida» no hay que entenderla como un desprecio de la propia vida, del propio modo de sentir las cosas, de la propia humanidad; todo lo contrario, quien emprende el camino siguiendo a Cristo encuentra vida en abundancia, poniéndose del todo a disposición de Dios y de su reino. Dice Jesús: «El que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, mujer, hijos o tierras, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna» (Mt 19,29). La raíz profunda de todo esto es el amor. En efecto, la vocación cristiana es sobre todo una llamada de amor que atrae y que se refiere a algo más allá de uno mismo, descentra a la persona, inicia un «camino permanente, como un salir del yo cerrado en sí mismo hacia su liberación en la entrega de sí y, precisamente de este modo, hacia el reencuentro consigo mismo, más aún, hacia el descubrimiento de Dios» (Benedicto XVI, Carta enc. Deus caritas est, 6).
La experiencia del éxodo es paradigma de la vida cristiana, en particular de quien sigue una vocación de especial dedicación al servicio del Evangelio. Consiste en una actitud siempre renovada de conversión y transformación, en un estar siempre en camino, en un pasar de la muerte a la vida, tal como celebramos en la liturgia: es el dinamismo pascual. En efecto, desde la llamada de Abrahán a la de Moisés, desde el peregrinar de Israel por el desierto a la conversión predicada por los profetas, hasta el viaje misionero de Jesús que culmina en su muerte y resurrección, la vocación es siempre una acción de Dios que nos hace salir de nuestra situación inicial, nos libra de toda forma de esclavitud, nos saca de la rutina y la indiferencia y nos proyecta hacia la alegría de la comunión con Dios y con los hermanos. Responder a la llamada de Dios, por tanto, es dejar que él nos haga salir de nuestra falsa estabilidad para ponernos en camino hacia Jesucristo, principio y fin de nuestra vida y de nuestra felicidad.
Esta dinámica del éxodo no se refiere sólo a la llamada personal, sino a la acción misionera y evangelizadora de toda la Iglesia. La Iglesia es verdaderamente fiel a su Maestro en la medida en que es una Iglesia «en salida», no preocupada por ella misma, por sus estructuras y sus conquistas, sino más bien capaz de ir, de ponerse en movimiento, de encontrar a los hijos de Dios en su situación real y de com-padecer sus heridas. Dios sale de sí mismo en una dinámica trinitaria de amor, escucha la miseria de su pueblo e interviene para librarlo (cf. Ex 3,7). A esta forma de ser y de actuar está llamada también la Iglesia: la Iglesia que evangeliza sale al encuentro del hombre, anuncia la palabra liberadora del Evangelio, sana con la gracia de Dios las heridas del alma y del cuerpo, socorre a los pobres y necesitados.
Queridos hermanos y hermanas, este éxodo liberador hacia Cristo y hacia los hermanos constituye también el camino para la plena comprensión del hombre y para el crecimiento humano y social en la historia. Escuchar y acoger la llamada del Señor no es una cuestión privada o intimista que pueda confundirse con la emoción del momento; es un compromiso concreto, real y total, que afecta a toda nuestra existencia y la pone al servicio de la construcción del Reino de Dios en la tierra. Por eso, la vocación cristiana, radicada en la contemplación del corazón del Padre, lleva al mismo tiempo al compromiso solidario en favor de la liberación de los hermanos, sobre todo de los más pobres. El discípulo de Jesús tiene el corazón abierto a su horizonte sin límites, y su intimidad con el Señor nunca es una fuga de la vida y del mundo, sino que, al contrario, «esencialmente se configura como comunión misionera» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 23).
Esta dinámica del éxodo, hacia Dios y hacia el hombre, llena la vida de alegría y de sentido. Quisiera decírselo especialmente a los más jóvenes que, también por su edad y por la visión de futuro que se abre ante sus ojos, saben ser disponibles y generosos. A veces las incógnitas y las preocupaciones por el futuro y las incertidumbres que afectan a la vida de cada día amenazan con paralizar su entusiasmo, de frenar sus sueños, hasta el punto de pensar que no vale la pena comprometerse y que el Dios de la fe cristiana limita su libertad. En cambio, queridos jóvenes, no tengáis miedo a salir de vosotros mismos y a poneros en camino. El Evangelio es la Palabra que libera, transforma y hace más bella nuestra vida. Qué hermoso es dejarse sorprender por la llamada de Dios, acoger su Palabra, encauzar los pasos de vuestra vida tras las huellas de Jesús, en la adoración al misterio divino y en la entrega generosa a los otros. Vuestra vida será más rica y más alegre cada día.
Procesión de la Virgen de Fátima en Santa María de Nieva. 
Nuestra Señora de Fatima , patrona de Santa Maria de Nieva. Enseñanos a decir Si
La Virgen María, modelo de toda vocación, no tuvo miedo a decir su «fiat» a la llamada del Señor. Ella nos acompaña y nos guía. Con la audacia generosa de la fe, María cantó la alegría de salir de sí misma y confiar a Dios sus proyectos de vida. A Ella nos dirigimos para estar plenamente disponibles al designio que Dios tiene para cada uno de nosotros, para que crezca en nosotros el deseo de salir e ir, con solicitud, al encuentro con los demás (cf. Lc 1,39). Que la Virgen Madre nos proteja e interceda por todos nosotros.