lunes, 5 de octubre de 2020

TIEMPO PARA AGRADECER

 Y, bueno, seguimos adelante…Hay un tiempo para llorar, un tiempo para reír y siempre, un tiempo para celebrar!!

En este fin de semana pasado hemos celebrado los 50 años de vida 

religiosa de nuestras hermanas María Luisa Ruiz, Araceli Guimerá y Sylvia

 Tauro. La primera en Huampami, la segunda en Iquitos y la tercera en 

San Lorenzo.

Damos gracias a Dios por poder celebrar y por el don de la fidelidad.


Él nos eligió

Dios nos eligió

para mostrarnos unos a otros

el rostro del amor de Dios.

Somos el vocabulario de Dios;

palabras vivas

para dar voz a la bondad de Dios

con nuestra propia bondad,

para dar voz a la compasión, la ternura,

la solicitud y la fidelidad de Dios

con las nuestras propias.

Leo Rock, sj


viernes, 2 de octubre de 2020

MONTSE DE BOIX, "MONTSERRAT LA PEQUEÑA": ADIÓS A UNA "PEQUEÑA" GRAN MISIONERA.

 


MONTSE DE BOIX, ADIÓS A UNA "PEQUEÑA" GRAN MISIONERA

Lagunas (Loreto), San Lorenzo (Datem del Marañón), Santa María de Nieva (Amazonas), son varios de los lugares en los que Montse pudo desempeñar su labor como misionera. En los últimos años estuvo en Santa María de Nieva, desde donde salió en 2013 por motivos de salud: un Alzheimer que iba avanzando rápidamente.


En la comunidad del Nieva, JVA, hace ya...algunos años!!!

Podemos decir muchas cosas de ella, pero sobre todo, Montse fue una persona buena, suave, de las que pasan más bien desapercibidas, pero que calladamente van dejando su huella, permitiendo a Dios actuar silenciosamente a través de ella...una bendición.

En todos esos lugares donde vivió de la Amazonía peruana destacó como enfermera pero sobre todo como una excelente partera.

Así era el dispensario de Nieva...No, no es Montse, pero seguro que estaba por ahí adentro!!

Cuentan que en aquellos tiempos no había atención de salud por parte del Estado y en el pueblo viejo de Nieva había un dispensario donde las hermanas atendían a la población.

Y Montse o Montserrat “la pequeña”, como la llamaban en Nieva (porque había dos Montserrat, una era la pequeña y otra la grande, ¡¡No nos vayamos a confundir!!) se especializó en partos y difíciles!! Mellizos que venían mal, cosas complicadas,…todo lo superaba son su serenidad habitual. Las mujeres confiaban en ella.

Esta sí es ella, la de la derecha, en aquellos tiempos, con sus hábitos blancoas, ya viendo artesanías awajun/wampis
Un poco después vino el tiempo de los botiquines comunales y la formación de los promotores de salud (botiquineros), que eran elegidos por los comuneros. Fueron pasos que se fueron dando para que la atención de salud pudiera llegar hasta los lugares más alejados de nuestra querida Amazonía peruana. Más tarde ya el Estado asumió la atención de Salud.

Acá también está, la de lentes oscuras, en medio...
Y nuestra querida hermana Montse, “la pequeña”, estuvo sus últimos años en JVA, en nuestra casa de Nieva, ya con un servicio más moderado pero atendiendo igual a todo el que llegaba a la casa, bien si eran enfermos que venían a aconsejarse con ella por temas de salud o personas que deseaban comentarle sus problemas,… Hasta 2013, año en que ya un incipiente Alzheimer se iba haciendo muy manifiesto y a pesar de las resistencias iniciales a salir, después de un percance médico dijo: “será voluntad de Dios”, y confiada, se dejó hacer, dejando Nieva.

La profesora Montse, de San Lorenzo, con su mamá. Fue una de las que ayudó a nacer Montse, y como premio, le dejó su nombre a la actual profesora de SAn Lorenzo.
Después de esto pasó dos años en Lima, y posteriormente fue a España, donde se vio que podía ser mejor atendida dado el avance de su enfermedad.

Este 01 de Octubre, inicio del mes morado peruano, nos dejó para siempre, podemos decir que “se la llevó el Señor de los Milagros”, y desde donde está nos mira con su ternura y cercanía de siempre.

¡¡Descansa en paz Montse, hasta siempre!!

 


martes, 29 de septiembre de 2020

LA NIÑA DEL ANCIANO: HISTORIAS VIVIDAS EN ESTE TIEMPO DE PANDEMIA

Hace unos días contábamos la experiencia de nuestra hna. Patricia Blasco en este tiempo de pandemia que está viviendo formando parte del Equipo Itinerante. Desde sus vivencias y el encuentro con la gente y realidades, ha querido compartir tres historias, que surgen de dejarse tocar por la realidad sufriente de nuestro pueblo. Hoy les compartimos la primera de ellas: 

"La niña del anciano"




Eres niña perdida en un mundo ajeno a la vida de tu entorno  donde no estás, hasta tu cuerpo habla de lo lejos que estas como un humano sano y vivo está, que el que te ve cree ver un zombi andar detrás de tu sombra, un anciano que dice ser tu marido, duele e impresiona tu palidez amarillenta, tus uñas largas y sucias tus manos y cuerpo delgado de falta de nutrientes, tu modo de caminar como de un bebé que empieza a dar sus primeros pasos, tus cabellos sucios y despeinados, tu mirada vacía muerta, perdida y ajena. 

Tienes la apariencia de una niña de 13 años como si te momificaste en el tiempo y te volviste momia andante, ¿quien puede saber quién eres, qué sientes, qué gritas, qué dices, qué quieres, qué lloras, qué ríes, qué sueñas, ¡¿dónde estás?!, ¿qué perdiste?.

El que dice ser tu marido es el que te hace andar, es tu dueño, es tu yugo, es tu cadena, es el que arrastra y te exhibe como un trofeo ganado y que es un verdugo que disfruta tenerte y gozarte. Me duele verte, me hace daño a los ojos, me lastima mis sentidos, me hace sentir impotente, ajena a ti, toca mi vulnerabilidad...  ¿por qué me duele, por qué me gritas internamente, por qué me hablas sin escuchar tu voz, por qué me quitaste el sueño, dime divinidad por qué te me manifiestas de esa manera, por qué tengo que ocupar mi tiempo en este humano que no  conozco? ¿por qué estoy aquí?

Y tiene 23 años y parece de 13, ¿qué paso en tu pubertad?, ¿qué se murió en ti?, ¿a dónde te fuiste?, ¡podrás volver un día para contarme?, ¿podrás sonreír un día y sentirte que estas viva?, puedan todos verte despertar de tu sueño y decirnos que solo fue un sueño que estoy aquí viva y feliz de volver a ver la luz, de ver y escuchar el sonido de los pájaros, de ver el monte verde, de ver y escuchar el río, feliz de sentirme viva, libre, y mujer de 23 años. Libre de la pesadilla y de tu yugo.