martes, 8 de diciembre de 2015
FIESTA DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN
CON ALEGRÍA Y CONFIANZA
El concilio
Vaticano II presenta a María, Madre de Jesucristo, como "prototipo y
modelo para la Iglesia", y la describe como mujer humilde que escucha a
Dios con confianza y alegría. Desde esa misma actitud hemos de escuchar a Dios
en la Iglesia actual.
«Alégrate».
Es lo primero que María escucha de Dios y lo primero que hemos de escuchar
también hoy. Entre nosotros falta alegría. Con frecuencia nos dejamos contagiar
por la tristeza de una Iglesia envejecida y gastada. ¿Ya no es Jesús Buena
Noticia? ¿No sentimos la alegría de ser sus seguidores? Cuando falta la
alegría, la fe pierde frescura, la cordialidad desaparece, la amistad entre los
creyentes se enfría. Todo se hace más difícil. Es urgente despertar la alegría
en nuestras comunidades y recuperar la paz que Jesús nos ha dejado en herencia.
«El Señor
está contigo». No es fácil la alegría en la Iglesia de nuestros días. Sólo
puede nacer de la confianza en Dios. No estamos huérfanos. Vivimos invocando
cada día a un Dios Padre que nos acompaña, nos defiende y busca siempre el bien
de todo ser humano.
Esta
Iglesia, a veces tan desconcertada y perdida, que no acierta a volver al
Evangelio, no está sola. Jesús, el Buen Pastor, nos está buscando. Su Espíritu
nos está atrayendo. Contamos con su aliento y comprensión. Jesús no nos ha
abandonado. Con él todo es posible.
«No temas».
Son muchos los miedos que nos paralizan a los seguidores de Jesús. Miedo al
mundo moderno y a la secularización. Miedo a un futuro incierto. Miedo a nuestra
debilidad. Miedo a la conversión al Evangelio. El miedo nos está haciendo mucho
daño. Nos impide caminar hacia el futuro con esperanza. Nos encierra en la
conservación estéril del pasado. Crecen nuestros fantasmas. Desaparece el
realismo sano y la sensatez cristiana. Es urgente construir una Iglesia de la
confianza. La fortaleza de Dios no se revela en una Iglesia poderosa sino
humilde.
«Darás a luz
un hijo y le pondrás por nombre Jesús». También a nosotros, como a María, se
nos confía una misión: contribuir a poner luz en medio de la noche. No estamos
llamados a juzgar al mundo sino a sembrar esperanza. Nuestra tarea no es apagar
la mecha que se extingue sino encender la fe que, en no pocos, está queriendo
brotar: Dios es una pregunta que humaniza.
Desde
nuestras comunidades, cada vez más pequeñas y humildes, podemos ser levadura de
un mundo más sano y fraterno. Estamos en buenas manos. Dios no está en crisis.
Somos nosotros los que no nos atrevemos a seguir a Jesús con alegría y
confianza.
José
Antonio Pagola
sábado, 5 de diciembre de 2015
TESTIGOS DE LA ESPERANZA EN PERÚ
jueves, 3 de diciembre de 2015
MISIONEROS TRAS LOS PASOS DE JAVIER
SAN FRANCISCO JAVIER MISIONERO "AD GENTES"
En el día de San Francisco Javier el Papa ha recordado a los "tantos anónimos buenos samaritanos que trabajan en las misiones",
"He podido constatar que, allí donde hay necesidades, casi siempre hay una presencia de la Iglesia dispuesta a curar las heridas de los más necesitados" ha dicho el Papa Francisco
El Papa Francisco ha recibido hoy a los participantes en la Asamblea Plenaria de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, que analizaron el futuro de la misión “ad gentes”, el Santo Padre los saludó recordando lo que él mismo pudo ver durante su reciente viaje apostólico al continente africano:
“Estoy de regreso de mi primer viaje apostólico a África, donde he tocado con las manos el dinamismo espiritual y pastoral de tantas jóvenes Iglesias de aquel continente, como también las graves dificultades en que vive buena parte de la población. He podido constatar que, allí donde hay necesidades, casi siempre hay una presencia de la Iglesia dispuesta a curar las heridas de los más necesitados, en los que reconoce el cuerpo llagado y crucificado del Señor Jesús. ¡Cuántas obras de caridad, de promoción humana! ¡Cuántos anónimos buenos samaritanos trabajan cada día en las misiones!”.
Tras destacar que la Iglesia es evangelizadora por su misma naturaleza y aludir al Decreto conciliar Ad gentes y a la Encíclica Redemptoris missio, de San Juan Pablo II, documentos inspiradores de esta Plenaria, el Papa Bergoglio se refirió a la investigación que este Dicasterio llevó a cabo en los meses pasados acerca de la vitalidad de las Iglesias jóvenes, para comprender cómo hacer más eficaz la obra de esta misión “ad gentes”, teniendo en cuenta también la ambigüedad a la que hoy suele estar expuesta la experiencia de la fe.
Por esta razón el Pontífice afirmó que el mundo secularizado, incluso cuando se muestra acogedor hacia los valores evangélicos del amor, de la justicia, de la paz y de la sobriedad, no muestra la misma disponibilidad hacia la persona de Jesús, a quien no lo considera Mesías ni Hijo de Dios, sino al máximo, “un hombre iluminado”. Y agregó que es vital que en el momento presente la Iglesia salga a anunciar el Evangelio a todos, en todos los lugares, en todas las ocasiones, “sin demora, sin repulsiones y sin miedo” (Exhortación apostólica Evangelii gaudium, 23).
“En efecto, la misión es una fuerza capaz de transformar a la Iglesia en su propio interior antes que la vida de los pueblos y de las culturas. Por tanto, que cada parroquia haga propio el estilo de la missio ad gentes. De este modo, el Espíritu Santo transformará a los fieles rutinarios en discípulos, los discípulos desapegados en misioneros, sacándolos de los miedos y de las cerrazones y proyectándolos hacia cada dirección, hasta los confines de la tierra (Cfr. Hch 1,8)”.
Después de destacar que los primeros evangelizadores, como los apóstoles Pablo y Bernabé no disponían de un Dicasterio misionero como ahora, el Papa Francisco les agradeció la labor que realizan diciendo textualmente:
“Les agradezco su trabajo de animación y cooperación misionera, con el que recuerdan a toda las Iglesias que, si están constreñidas en sus propios horizontes, corren el riesgo de atrofiarse y apagarse. La Iglesia vive y crece “en salida”, tomando la iniciativa y haciéndose prójimo. Por eso ustedes animan a las comunidades a ser generosas también en los momentos de crisis vocacional”.
Además el Papa les recordó que “la misión renueva la Iglesia, refuerza la fe y la identidad cristiana”, dando nuevo entusiasmo y nuevas motivaciones” (Redemptoris missio, 2).
“En los tantos senderos de la missio ad gentes ya es visible el alba del nuevo día, como lo demuestra el hecho de que las jóvenes Iglesias saben dar, y ni sólo recibir”.
El Santo Padre Francisco al final de su alocución los invitó a rezar y a trabajar para que la Iglesia se asemeje cada vez más al modelo de los Hecho de los Apóstoles, dejándose impulsar por la fuerza del Evangelio y del Espíritu Santo. Y se despidió con estas palabras:
“Que María Santísima, Madre de Dios, san Francisco Javier y santa Teresita del Niño Jesús, patronos de las misiones, iluminen nuestros pasos en el servicio al Evangelio del Señor Jesús. Los acompaño con la bendición apostólica y les pido, por favor, que recen por mí”.
Por María Fernanda Bernasconi
Radio Vaticana
Publicada en Radio V
|
Suscribirse a:
Entradas (Atom)










