viernes, 26 de octubre de 2012

¿CÓMO SABER SI JESÚS ME LLAMA A SER MISIONERA?

¿Cómo saber si estoy llamad@ a ser MISIONERA?

Hermanas Marta y Shoba rezando en la capilla del Noviciado de Madrid.


La vocación no es algo que tú inventas; es algo que encuentras. No es el plan que tú tienes para tu vida sino el proyecto que Jesús te propone y te invita a realizar. No es principalmente una decisión que tú tomas sino una llamada a la que respondes.


Si quieres descubrir tu vocación, dialoga con Jesús. Sólo mediante la oración podrás encontrar lo que Dios quiere de ti. En la oración, el Espíritu Santo afinará tu oído para que puedas escuchar.


En el diálogo con Jesús podrás oír su voz que te llama: «ven y sígueme» (Lc 18,22); o bien, escucharás que te dice: «vuelve a tu casa y cuenta todo lo que Dios ha hecho por ti» (Lc 8,39).


Para descubrir lo que Dios quiere de ti tienes que escuchar, mirar y experimentar. Para esto necesitas hacer silencio interior y exterior; el ruido te impide percibir.


Presta atención a lo que se mueve en tu interior: tus deseos, tus miedos, tus pensamientos, tus anhelos, tus inquietudes, tus proyectos. Escucha tanto a los que aprueban tu inquietud como a los que la critican. Aprende a mirar a los hombres y mujeres que te rodean: ¿qué te está diciendo Jesús a través de su pobreza, de su ignorancia, de su dolor, de su desesperanza, de su necesidad de Dios?


Mira tu historia: ¿Por cuál camino te ha llevado Dios? ¿Cuáles han sido los acontecimientos más importantes de tu vida? ¿Qué personas concretas han sido significativas para ti?, ¿por qué?


Contempla el futuro: ¿qué experimentas al pensar en la posibilidad de consagrar tu vida a Dios? Tienes sólo una vida, ¿a qué quieres dedicarla?


Ten cuidado en discernir si tu inquietud y la atracción que sientes son signos de una verdadera vocación consagrada o son manifestaciones de que Dios quiere que intensifiques tu vida cristiana como laic@s.


Luego de todo esto, entonces podrás decir: “Descubro que Dios quiere algo especial de mí”. “Siento la inquietud de consagrar mi vida a Dios y al servicio de los demás”.

¡JOVEN LA MISION TE ESPERA!



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